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Los Mejores Formatos para Marketing de Contenidos en 2026 + Ejemplos

Hoy vengo a hablarte de los nuevos formatos de marketing de contenidos, sí, de formatos y estrategias más actuales y los que mejor funcionan ahora mismo.

Pero no lo digo yo, sino que lo hacen 6 expertos que analizan y debaten cuáles son los mejores formatos para marketing de contenidos hoy y qué estrategias funcionan mejor en este momento. Porque tuve la oportunidad de moderar una de las mesas de debate que más me interesaban: la mesa de debate sobre Marketing de Contenidos a IX Reunión de Agencias de Aula CM.

Este debate es vital para quienes creamos contenido para redes sociales y blogs, no solo porque el marketing de contenidos sigue siendo una de las grandes estrategias más potentes del marketing digital, sino porque ahora mismo está en un momento de transformación sin precedentes, tanto por la tecnología como por el uso que hacemos como audiencias y comunidades online.

En la mesa de debate sobre marketing de contenidos, participaron:

 

 

Durante años, crear una estrategia de marketing de contenidos era una estrategia más estable. Había formatos que funcionaban durante mucho tiempo, canales estables y métricas que, con todos sus matices, servían para tener continuidad en las estrategias. Igualmente, las audiencias tenían menos dispersión y estímulos. Pero hoy, el marketing de contenidos ya no funciona igual y vamos a escuchar los consejos y prácticas recomendadas por estos 6 expertos.

Hoy convivimos con una serie de variables que han transformado la forma de crear y plantear las estrategias de marketing de contenidos. Por un lado hay saturación enorme, pero igualmente los presupuestos muchas veces son muy limitados; los algoritmos, los formatos y las plataformas cambian constantemente. Además, con el avance de la tecnología, aparece la presión por producir más contenido y más rápido. Aparecen también nuevas exigencias de personalización y, por supuesto, la irrupción de la inteligencia artificial como acelerador de todo el sistema en la productividad, el volumen y la calidad de los contenidos.

Esto hace que la mesa de debate sobre marketing de contenidos sea muy interesante. No solamente por la realidad tecnológica actual, sino, además, porque cada participante llega desde realidades distintas. Eso hace que haya debates muy interesantes y, a la vez, consensos e incluso desacuerdos que enriquecen de verdad el debate profesional, aportando formas de ver y de entender diferentes.

 

Marketing de contenidos en la actualidad: hacer más con menos ya no es una excepción, es la norma

Uno de los ejes más claros del debate fue este: el marketing de contenidos se mueve hoy entre la necesidad de la adaptación a los nuevos formatos versus la limitación presupuestaria. La exigencia ya no es solo crear contenido. También el reto es crear contenido adaptado a contextos muy concretos, casi en tiempo real, sin perder coherencia, sin disparar costes y sin que el equipo se rompa por el camino. La exigencia también es adaptar el contenido a los parámetros de la inteligencia artificial, manteniendo la calidad y la imagen de marca.

Pilar García lo explicó muy bien desde una realidad especialmente compleja: crear contenidos actualmente es complejo en cuanto muchas veces se trabaja en distintos países, con distintos servicios, distintos idiomas, distintas necesidades de comunicación y todo ello con un presupuesto limitado. La expresión que utilizó fue muy acertada: muchas veces hay que hacer malabares. Porque eso es exactamente lo que hacen hoy muchas marcas y muchas agencias hoy a la hora de crear contenidos.

Daniel Iglesias añadió una capa importante a esta idea: el paso hacia crear contenidos con formatos más estáticos que el vídeo ha supuesto un aumento real del esfuerzo de producción. No es un capricho del sector. Es una transformación estructural. El cliente pide vídeo, el mercado empuja hacia el vídeo, las plataformas premian el vídeo y el usuario consume vídeo. Pero eso no sale gratis. Sale más costoso, requiere más tiempo, más especialización y más coordinación. El problema no es solo producir ese tipo de contenido. El problema es hacer que el cliente entienda y valore esos costes.

Carlos Estévez lo resumió con un gran ejemplo: el reto actual del marketing de contenidos es como cambiarle las ruedas a un Fórmula 1 sin que pase por boxes. Hay que seguir compitiendo, seguir publicando, seguir funcionando y, al mismo tiempo, cambiar las reglas de producción y distribución del contenido. No es poca cosa.

 

El contenido actual compite contra la saturación, el cansancio y la sobreestimulación

Fabiana Piera puso sobre la mesa algo que atraviesa toda la conversación actual sobre la creación de contenido: la atención se ha convertido en un recurso escaso y extremadamente valioso.

Esto no es un tópico, es un problema operativo real. A la hora de hablar de marketing de contenidos, hay demasiados estímulos, demasiados formatos, demasiadas plataformas y demasiada gente intentando captar unos segundos de atención de usuarios que viven en scroll permanente. La dificultad ya no está solo en aparecer. Está en conseguir que alguien se quede, escuche, recuerde y, en el mejor de los casos, actúe.

Y aquí apareció una idea muy interesante: retener es casi más importante que impactar. Porque muchas marcas todavía celebran las métricas superficiales como lo son las visualizaciones, las impresiones o picos de alcance, métricas que son importantes, pero no fundamentales, ya que el verdadero reto está en la calidad de la atención conseguida y, por supuesto, en la conversión de objetivos.

Karen Seelmann añadió otro punto de vista clave: en un entorno saturado, la relevancia depende cada vez más de cómo se usan los datos. No basta con lanzar mensajes. Hay que entender mejor a quién se habla, desde qué canal, con qué expectativa y con qué continuidad. Y eso obliga a un marketing de contenidos mucho más conectado con estrategia, conectado con un buen CRM y una buena customer experience enfocada al negocio.

Jordi Lidón remató el tema con una idea muy sensata: no se puede medir el trabajo de contenidos solo con likes. Y parece mentira que todavía haya que seguir diciéndolo. Pero muchos clientes siguen atrapados en métricas superficiales mientras las agencias intentan explicar que el contenido tiene funciones distintas según trabaje marca, comunidad o negocio.

Ese fue uno de los puntos más sólidos del debate: el contenido no puede evaluarse siempre con el mismo criterio, porque no todo el contenido nace para vender en el corto plazo. Hay contenido que construye notoriedad, contenido que educa, contenido que acompaña, contenido que fideliza y contenido que activa. Mezclarlo todo en una sola bolsa suele llevar a malas decisiones.

 

Vídeo largo o vídeo corto: la discusión no está cerrada, y eso es buena noticia

Otro de los momentos más ricos del encuentro llegó cuando entramos en la discusión de si hoy en día tiene más impacto el formato como marketing de contenidos: el vídeo corto o el vídeo largo.

Fabiana defendió el vídeo largo como el formato que más valor puede aportar hoy cuando realmente se quiere conectar. Habló de formatos largos como lo son el videopodcast, las entrevistas, los tutoriales y las piezas que no dependen tanto del impacto instantáneo, sino de la profundidad, del contexto y del tiempo compartido con la audiencia.

Pilar también se inclinó por el vídeo largo, especialmente cuando está bien producido, cuidado y se acerca más al branded entertainment que a la publicidad tradicional. Su defensa iba en una dirección muy clara: lo que está bien hecho y permanece en la memoria suele necesitar más desarrollo y con más pausa.

En cambio, Carlos Estévez eligió el formato de vídeo corto por el reto creativo que implica. Concentrar una idea relevante, captar en segundos, mantener la atención y ser capaz de contar algo con sentido en muy poco tiempo le parece uno de los ejercicios más exigentes y valiosos del momento.

Y Jordi introdujo la contradicción que todos vivimos como consumidores: nos gusta el contenido largo, incluso decimos valorarlo, pero luego consumimos con una impaciencia brutal. Esa tensión entre la profundidad que admiramos y la velocidad del comportamiento y consumo es uno de los grandes dilemas actuales del marketing de contenidos.

La conclusión queda abierta, ya que no existe un formato ideal universal de contenidos en vídeo. Daniel lo dejó claro: el mejor formato es el que quieren consumir los usuarios del cliente. Esa frase parece sencilla, pero obliga a renunciar a muchas preferencias personales. Y esa renuncia suele ser sana.

 

El mito del “contenido líquido”

Otro de los temas más interesantes fue el famoso concepto de contenido líquido. Esa idea de producir una gran pieza y luego fragmentarla para todos los canales en diferentes formatos y extensiones: un vídeo largo que se convierte en shorts (para YouTube), en stories o en reels (para Instagram), o en artículos para un blog, en infografías o en un pódcasts.

Sobre el papel, la idea del contenido líquido suena muy bien. Pero en la práctica no es tan automático, como veremos en el debate:

En cuanto a ello, Karen fue especialmente clara aquí: el contenido no es tan líquido como a veces se cuenta. Cada canal tiene sus códigos, su contexto de consumo y sus expectativas. Lo que funciona en YouTube no necesariamente funciona en TikTok. Lo que aporta valor por email puede no tener sentido dentro del comportamiento habitual de Instagram. Y esto obliga a dejar de pensar en una simple fragmentación mecánica.

Para ello, Carlos aportó un matiz muy importante: el problema no es “trocear”, sino creer que fragmentar ya es adaptar. El contenido líquido exige estrategia desde la concepción. Exige pensar desde el principio qué parte de una pieza puede vivir por sí sola, con qué enfoque, con qué edición y con qué sentido en cada plataforma. No se trata de “recortar y publicar”. Es diseñar contenidos que puedan escalar de forma inteligente para generar conversiones.

Pero Daniel lo llevó al terreno más práctico: si el esfuerzo de generar conocimiento ya se ha hecho, hay que intentar transformarlo en el mayor número de formatos posible. Blog, vídeo, email, infografía o lo que sea. Pero el valor no está en multiplicar por multiplicar, sino en traducir correctamente ese conocimiento según el canal y el momento de consumo.

Aquí apareció un concepto importante sobre el marketing de contenidos actual: el valor no está tanto en el formato como en el mensaje y en la historia que lleva dentro y en los objetivos que consigue.

Fabiana insistió en ello con mucha claridad. Si el mensaje conecta, puede vivir en varios formatos. El problema empieza cuando se pretende exportar una pieza sin respetar los códigos de cada plataforma o sin preguntarse qué quiere encontrar ahí el usuario. Los códigos implican tener muy en cuenta la audiencia, con los formatos y los estilos propios de cada plataforma.

Este fue uno de los grandes aprendizajes del debate: el contenido líquido funciona, pero a veces está mal entendido, cuando se usa como ahorro automático de tiempo o como receta universal.

 

El pódcasts y el audio: dos formatos de contenido con muchas posibilidades

Em este tema, Pilar abrió un tema muy interesante al defender el pódcasts como formato todavía poco aprovechado por muchas marcas. Su razonamiento fue el siguiente: en un momento en que las redes sociales viven atomizadas, hipercompetidas y con ventanas de atención cada vez más radicales (en algunos casos incluso ridículas), quizá conviene salir a buscar al usuario en entornos donde escuchar durante más tiempo sigue siendo natural.

No hablaba solo del clásico formato entrevista. De hecho, precisamente cuestionó su saturación. Hablaba también de ficción sonora, de Branded audio, de historias de sector, de narrativas patrocinadas, de audio útil y menos invadido por la presión visual y publicitaria de otras plataformas.

Para esta parte, Carlos añadió otro punto muy potente: el usuario odia la publicidad, incluso cuando nosotros, como sector, vivimos de ella. En ese contexto, el pódcasts ofrece algo valioso: una experiencia de consumo menos interrumpida, más integrada y, muchas veces, más cercana a la lógica de la radio de siempre que a la agresividad publicitaria del vídeo online.

Daniel, como hizo varias veces durante la mesa, llevó el argumento al terreno estratégico: depende del cliente y del público. Puso un ejemplo muy claro con una marca que crea contenido para conductores de camiones. Para ciertos perfiles profesionales que pasan muchas horas conduciendo, el audio tiene muchísimo sentido. Ahí el pódcasts no solo como una pieza interesante, sino como el formato adecuado. Es una solución de contenido perfectamente alineada con el contexto del usuario.

Y eso conecta con una constante de toda la conversación: el contenido no se decide bien si no se entiende primero el momento de consumo.

 

La comunidad ya no se construye igual, y quizá nunca vuelva a construirse como antes

Otro bloque especialmente valioso fue el dedicado a la comunidad y al alcance orgánico.

Sobre este punto, Karen formuló una pregunta fundamental: ¿qué valor tiene crear comunidad cuando el algoritmo te puede dejar a cero? Y esa pregunta resume muy bien la frustración actual de muchas marcas.

Durante años se trabajó con la idea de que construir comunidad en redes era un activo central. Hoy la sensación compartida fue distinta. El alcance orgánico es mucho más limitado; las plataformas empujan hacia la inversión y el crecimiento de seguidores ya no garantiza ni visibilidad ni impacto real.

Pero Carlos defendió que todavía se puede lograr alcance si se entiende bien el juego algorítmico, especialmente en plataformas como TikTok o YouTube Shorts, donde una cuenta pequeña puede tener una gran difusión si genera un contenido que engancha de verdad. Pero también dejó claro que el juego ha cambiado: ya no se trata tanto de acumular comunidad como de saber moverse dentro de la lógica de distribución actual.

En esto, Daniel fue más directo: no vale la pena pagar por seguidores. Y ahí lanzó una idea muy importante para muchas marcas: quizá ya no tiene sentido estar en redes sociales a cualquier precio. Antes de abrir canales y producir contenido sin estrategia, conviene preguntarse dónde, cómo y para qué se va a competir.

Algo muy interesante es cómo Jordi aportó una visión muy útil al explicar que cuando habla de comunidad, no se refiere solo a seguidores en redes. También incluye base de datos, usuarios alrededor de la marca, públicos propios o ganados, relaciones más allá del algoritmo. Esa ampliación es clave. Porque si toda la estrategia de comunidad depende de plataformas que cambian reglas constantemente, la marca queda demasiado expuesta.

El debate llevó a una conclusión bastante clara: las marcas no pueden seguir pensando la comunidad solo en términos de seguidores y alcance orgánico. La comunidad valiosa hoy se acerca más a la relación, al dato propio, al vínculo sostenido y a la capacidad de activar usuarios que realmente quieren seguir escuchando.

 

Del top of mind al top of heart: la conversión no nace del impacto, nace del vínculo

Cuando pasamos al terreno de las conversiones a través del marketing de contenidos, la conversación se volvió todavía más interesante.

Respecto a este concepto, Fabiana defendió con mucha fuerza la importancia del middle funnel, ese espacio que tantas veces queda olvidado entre el awareness y la venta. Su planteamiento fue muy claro: muchas estrategias se quedan en atraer o en vender, pero descuidan la fase en la que realmente se construye la conexión, la confianza y la predisposición a convertir.

Aquí lanzó una idea potente: no basta con crear contenido para estar en la cabeza del usuario. Hay que intentar estar también en su parte emocional, en ese “top of heart” que convierte a una marca en algo más difícil de sustituir.

Karen conectó con esa visión desde una perspectiva relacional. Dijo algo muy importante: las relaciones entre marcas y personas no dejan de ser relaciones. Y eso obliga a dejar de pensar solo en leads, impactos o campañas puntuales para empezar a trabajar también en el día a día, en pequeños detalles, en entender preferencias y en construir recorridos más humanos y más personalizados.

Jordi reforzó el valor del CRM y de los activos propios. Fue muy claro al decir que alguien que está en tu base de datos suele quererte más que alguien que solo te sigue en redes. Puede sonar duro, pero estratégicamente es muy cierto. El usuario que te deja sus datos ha dado un paso más profundo, ha aceptado una relación más directa y te da margen para una comunicación más rica, más medible y menos dependiente del algoritmo.

Daniel introdujo otra distinción clave: el awareness ya no debería ser masivo, sino cualificado. Y la fidelización no debe empezar cuando el cliente está a punto de irse, sino desde el primer momento en que se convierte. Ahí habló de acompañamiento, de welcome journeys, de cross selling, de up selling y, sobre todo, de convertir al cliente satisfecho en embajador.

Su frase fue especialmente potente: él no quiere contratar influencers; quiere tener clientes contentos que hablen bien de la marca.

Y tiene razón. Porque cuando un cliente real recomienda, lo que transmite no es solo alcance. Transmite credibilidad.

 

UGC un nuevo formato de contenidos (que parece espontáneo)

La parte dedicada al UGC y a los nuevos formatos de prescripción fue otra de las áreas más ricas, precisamente porque no hubo unanimidad.

Carlos explicó cómo en su agencia trabajan con una enorme base de microinfluencers y cómo han visto una transición clara: antes se les contrataba sobre todo por su comunidad; ahora funcionan muy bien como generadores de contenido (UGC) que luego la marca puede usar en sus propios canales o impulsar con paid media. Pero la clave está en que ese contenido se percibe más humano, más natural y menos publicitario.

Fabiana defendió algo similar desde otra mirada: los grandes influencers generan cada vez más rechazo cuando el usuario detecta que trabajan con demasiadas marcas y que su recomendación ha perdido veracidad. En cambio, los microinfluencers y creadores de contenido conectan mejor porque ofrecen una proximidad más creíble.

Pero aquí apareció otra de las intervenciones más agudas de toda la mesa. Pilar dijo algo que merece ser pensado con calma: el UGC real es el que no puedes meter en una estrategia de marketing. En cuanto tú intervienes, envías producto, activas la colaboración o diseñas la dinámica, ya no es un contenido espontáneo de usuario, sino otra cosa. Quizá un nano influencer, quizá branded content, quizá contenido que simula naturalidad, pero no es un UGC puro.

Esta observación es muy valiosa porque obliga a poner orden conceptual en un término que hoy se usa para casi todo.

Fabiana añadió otra capa interesante con el employee generated content, es decir, el contenido generado por empleados. Y aquí sí que hubo bastante acuerdo: mostrar a las personas reales de una empresa, sus equipos, su día a día y su forma de trabajar puede generar una cercanía que muchas marcas nunca logran con sus piezas institucionales, si los trabajadores están realmente motivados.

Karen y Daniel coincidieron también en que cuando las empresas se abren y muestran quién está detrás, suele aparecer un tipo de conexión mucho más potente. La marca deja de ser una abstracción. Se vuelve humana.

Y, al final, de eso iba buena parte del debate: el contenido funciona mejor cuando deja de parecer una voz corporativa sin cuerpo y empieza a tener rostro, contexto y veracidad.

 

Casos de éxito: cuando el contenido resuelve, acompaña o encuentra un ángulo nuevo

Otra de las partes más interesantes de la mesa fue cuando se empezaron a compartir ejemplos concretos y casos de éxito.

Karen habló de un trabajo de Ogilvy Barcelona para una marca de coches basado en una guía emocional de destinos por España. En vez de hacer una guía más de lugares recomendados, el equipo trabajó una propuesta más creativa: asociar destinos con emociones a partir de análisis de sentimiento. Lugares alegres, nostálgicos o inspiradores. La clave no era solo informar, sino construir una capa de significado más afín a la marca y a la experiencia del usuario.

Jordi llevó la conversación al B2B con un caso especialmente interesante: un gran informe sobre tendencias de marketing B2B, con más de cien páginas, entrevistas a múltiples directores de marketing y una estrategia que combinaba documento online, edición impresa y eventos presenciales por distintas ciudades. Fue casi la antítesis del snack content. Y precisamente por eso resultó tan valioso. Demostró que, cuando conoces bien a tu audiencia, puedes apostar por formatos de contenido largos, serios y duraderos sin complejos.

Carlos contó un caso especialmente llamativo sobre contenido evergreen en TikTok. Frente a la idea dominante de que en TikTok todo es efímero, defendió que también existe una lógica de búsqueda y posicionamiento dentro de la plataforma. Y que se pueden crear vídeos que sigan generando reproducciones, interacciones e incluso tráfico durante meses, aunque no se publique con frecuencia obsesiva. Su planteamiento fue casi una invitación a pensar TikTok también con mentalidad SEO.

Pilar, por su parte, compartió un caso muy sólido dentro de su propia empresa. Analizaron, junto con data y atención al cliente, por qué había usuarios que se registraban en la app pero no llegaban a alquilar un coche, y cuáles eran las dudas más comunes que generaban llamadas al call center. A partir de ahí activaron una estrategia de contenidos automatizados, respuestas proactivas, mensajes en momentos clave y materiales informativos orientados a resolver fricciones reales. El resultado fue doble: reducción de llamadas y mejora del tiempo hasta el primer alquiler.

Es decir: contenido útil, conectado con datos y con impacto directo hacia el negocio.

Fabiana cerró esta parte con un caso de transformación de comunicación B2B. Una marca con mucho valor, mucha información y muy poca conexión logró mejorar su respuesta en plataformas como LinkedIn o X al dejar de emitir mensajes fríos y empezar a hablar de forma más humana, más cercana y más alineada con las necesidades reales de su audiencia.

Todos estos casos confirmaron algo muy importante: el mejor contenido no siempre es el más brillante, sino el que encaja con una necesidad real del usuario y con un objetivo claro de la marca.

 

La inteligencia artificial ya está aquí, pero no reemplaza lo importante

La última parte del debate entró de lleno en la relación entre la inteligencia artificial y la creación de contenidos, y ahí también aparecieron muchas ideas muy valiosas y conceptos de actualización.

Daniel defendió una postura clara: la IA no elimina el valor de la agencia. Lo desplaza hacia donde siempre debió estar: estrategia, criterio, supervisión, metodología y capacidad de convertir una herramienta en resultado útil. Dijo algo muy cierto: el contenido generado por IA todavía se reconoce muchas veces porque seguimos pidiéndole cosas de forma muy básica. El problema no es solo la herramienta. También es la pobreza del encargo.

Karen habló de la IA como copiloto, no como piloto. Una idea muy sensata. Puede empoderar mucho, acelerar mucho y permitir personalización a escala, pero necesita dirección humana. Nadie le puede delegar sin más el sentido de la marca, el matiz, el contexto o la intención.

Jordi reforzó esta idea al recordar que el contenido es la última capa de un proceso que empieza mucho antes: estrategia, planificación, creatividad, datos, conocimiento del cliente. Todo eso sigue siendo profundamente humano.

Fabiana aportó una perspectiva muy práctica: hoy ya se puede entrenar una IA para que hable con el tono de una persona, de una marca o incluso de un profesional concreto. Pero ese entrenamiento sale del valor humano acumulado. No nace de la nada. La herramienta amplifica, sí, pero no inventa una visión profunda donde no la hay.

Carlos añadió una idea especialmente relevante: la IA ha hecho desaparecer parte de la barrera de entrada productiva. Antes, para producir mucho contenido, era necesario mucho presupuesto y una estructura grande y sólida. Ahora una persona con herramientas relativamente accesibles puede inundar Internet de piezas, vídeos, traducciones o derivadas. Eso obliga a marcas y agencias a replantear su ritmo, su capacidad de prueba y su creatividad. Ya no compiten solo contra otras campañas. Compiten contra un ecosistema donde producir es cada vez más barato y más rápido.

En esta mesa también se tocó un tema incómodo, pero necesario: el rechazo social que todavía puede generar el uso visible de IA en campañas, especialmente cuando hay errores o cuando afecta a sectores creativos sensibles. Pilar introdujo muy bien ese debate ético y moral. Porque cuando una pieza está bien hecha, muchas veces pasa desapercibida. Pero cuando falla, se activa enseguida la conversación sobre ahorro de costes, sustitución de profesionales o banalización de la creatividad.

Esa tensión va a seguir creciendo. Y las marcas que usen IA sin criterio, sin transparencia cuando proceda y sin calidad suficiente, probablemente lo pagarán.

 

Cierre y conclusiones de la mesa de debate sobre marketing de contenidos

La mesa de Marketing de Contenidos de la IX Reunión de Agencias de Aula CM dejó algo mejor que una lista de tendencias: dejó preguntas buenas, fricciones reales y respuestas nacidas de la experiencia. De esa experiencia que no sale de un hilo viral ni de una presentación brillante, sino del trabajo diario con clientes, equipos, presupuestos, datos, errores y aprendizajes.

Después de escuchar a todos, hubo varias ideas que quedaron muy claras.

La primera es que el marketing de contenidos sigue un pilar central dentro de las estrategias de marketing, pero ya no puede gestionarse con inercias de hace cinco años. Ni con métricas antiguas, ni con recetas de plataforma, ni con la obsesión de producir por producir.

La segunda es que el formato importa menos de lo que muchos creen y el contexto importa mucho más. El contenido funciona cuando entiende al usuario, a su momento, a su canal y a sus expectativas y necesidades.

La tercera es que la comunidad útil hoy no se mide solo en seguidores, sino en relación, dato propio, conversación, fidelización y capacidad de activar personas reales.

La cuarta es que la IA va a reordenar profundamente la producción de contenidos, pero no sustituye lo esencial: criterio, creatividad, estrategia, supervisión y verdad de marca.

Y la quinta, quizá la más importante, es esta: en un entorno donde todo tiende a acelerarse, automatizarse y saturarse, el contenido que mejor resiste es el que sigue siendo relevante, humano y útil.

Porque el sector no necesita solo más contenido. Necesita mejor criterio para decidir qué contenido merece existir, dónde, para quién y con qué propósito.

La verdad es que son muchos puntos aprendidos en esta mesa de debate y una buena forma de actualizarse sobre la realidad que viven día a día los profesionales que trabajan con estrategias de contenidos que deben funcionar con las diferentes audiencias. Espero que hayas aprendido tanto como yo.

Agradecemos mucho a estos grandes profesionales por esta mesa de debate y de actualización sobre el marketing de contenidos hoy.

➤ Puedes ver el vídeo completo de la mesa de debate aquí:

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